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DÍA1º NIZA
Visita panorámica de Niza que, a diferencia de otras viejas glorias de la “Belle Époque” que han perdido gran parte de su brillo, por Niza no parecen pasar los años. Fue el destino favorito de la aristocracia europea y las cabezas coronadas durante el siglo XIX. En el siglo XX atrajo a intelectuales anglosajones y nórdicos que buscaban en esta ciudad entre italiana y francesa “la magia del sur”. Ahora, aunque vuelve a ser un centro de lujo, es también una ciudad tremendamente dinámica y cosmopolita que, al mismo tiempo, conserva y mima su propia cultura. Durante la visita podremos contemplar los grandes hoteles, los antiguos palacios de las noblezas rusa y británica y las elegantes tiendas de moda que se concentran entre la estación de tren y la “Promenade des Anglais”, el paseo marítimo. En sus orígenes el paseo no era más que un pequeño sendero de dos metros de ancho. Un inglés, el reverendo Lewis Way pagó la construcción del actual paseo en 1820. Por ello, rápidamente fue bautizado por los ciudadanos como “Paseo de los ingleses”. Su aspecto actual se debe a la reforma de 1931 y fue inaugurado por el duque de Connaught, uno de los hijos de la Reina Victoria de Inglaterra. También contemplaremos la Basílica de Notre Dame, inspirada en la catedral de Angers, la Catedral Sainte- Réparate, que fue catedral en el siglo XVI, es la iglesia más grande del casco antiguo de Niza, el Antiguo Hotel Regina, construido en 1896 para la aristocracia inglesa y, especialmente, para la reina Victoria, da testimonio del esplendor de la Belle Époque.; en la década de 1930 fue convertido en apartamentos privados. El lujoso hotel Negreso, edificio Belle Époque, construido en 1912 y lleno de obras de arte. El Ayuntamiento, la Ópera, el Palacio Garibaldi, la Prefectura, la Plaza Masséna, que sigue siendo la joya de Niza, con siete estatuas diseñadas por el español Jaume Plensa, la Plaza Rossetti, Les Ponchettes, una fila de edificios que incluye dos salas abovedadas del siglo XIX, ahora convertidas en galerías municipales que albergan exposiciones de arte contemporáneo. La Torre Bellanda, adornada con mosaicos de cerámica con motivos griegos; la terraza ofrece una vista espléndida de la ciudad y sus alrededores. En la torre vivió el músico francés Berilos mientras escribía la “Obertura del Rey Lear”. En el interior de Niza, podremos contemplar el barrio Cimiez, un barrio bucólico y sofisticado, donde, se encuentra las ruinas de la ciudad romana de Cemenelum, el Museo Matisse y el Monasterio de Cimiez. Cena y alojamiento.

DÍA 2º NIZA – Exc. Grasse, Cannes y Saint Tropez
Desayuno. Salida para hacer una excursión, con almuerzo, a Grasse, Cannes y Saint Tropez. Visita panorámica de Grasse que, en el siglo XIX, se impuso como el lugar más importante de la perfumería. Más de 200 años después, la experiencia única y la modernización de los actores en la industria de la perfumería han permitido a la ciudad de Grasse mantener su reputación como capital mundial del perfume. Pasaremos por la Catedral Notre-Dame-du-Puy, de estilo románico-provenzal, el Ayuntamiento, lugar del antiguo obispado, la Torre Sarracena. Visita del Museo Internacional del Perfume, situado en un palacete adosado a un antiguo edificio del siglo XIV que, en su época, estuvo ocupado por unos monjes dominicos que se dedicaban a la creación de perfumes. El museo consta de tres plantas: en planta inferior, veremos los utensilios empleados para la creación y conservación de un perfume, desde la época del Antiguo Egipto hasta la actualidad; en el primer piso, una sala de exposiciones permanentes, donde se encuentra lo más destacado del museo, el maletín de María Antonieta, que es uno de los tesoros más preciados de este lugar, y el último frasco de Channel nº 5 perteneciente a Marilyn Monroe. En el piso superior encontraremos el jardín-invernadero lleno de rosas, jazmines, vainilla, vetiver y la delicada planta del Ylang Ylang. Salida hacia Cannes, y visita panorámica de la ciudad, que comienza su florecimiento en el siglo XIX, cuando se instala Lord Henry Brougham, canciller de Inglaterra, dando comienzo a un apogeo que hará de Cannes una ciudad balneario llena de aristócratas, en busca de saludables climas. En esa época se construyen múltiples residencias para acoger en invierno a tan ilustres huéspedes. Gracias a la aristocracia, los litorales de la Costa Azul y de la Riviera Italiana van a ganar un prestigio y un desarrollo desconocidos hasta la fecha. De entre todas las ciudades, Niza, Mónaco, Antibes, etc, Cannes sobresaldrá gracias al renombre internacional que el Festival de Cine le otorgará en el siglo XX. Durante la visita podremos contemplar el Ayuntamiento, construido en 1876, la Croisette, paseo al borde del Mediterráneo y uno de los más conocidos del mundo, con El Palais des Festivals, que es uno de los edificios emblemáticos. En el Paseo de La Croistte hay suntuosos palacios, hoy convertidos en hoteles, como el Hotel Carlton Intercontinental, Hotel Martinez, Majestic o el Palacio Stephanie (antiguo Noga Hilton). Otros edificios cercanos que se destacan entre la grandiosidad de hoteles y residencias son el Castillo de la Tour de la Castre, que sirve de sede al Museo de la Castre, desde el que se domina la ciudad, y a su lado la Iglesia de Notre-Dame de la Esperanza y la capilla de Santa Ana. Continuación a Saint-Tropez. Visita panorámica de la ciudad, donde podremos contemplar la Ciudadela, el monumento preeminente de la ciudad, por su envergadura y situación; la Ciudad Vieja, construida por los habitantes que se instalaron después de la construcción de la Ciudadela. Las fachadas de las casas están pintadas de colores ocres, amarillos o naranjas que se reflejan en las aguas del puerto. Antiguamente estas casas se utilizaban para guardar los barcos de pesca, actualmente son comercios y tiendas. También veremos el Puerto, la Iglesia de Saint-Tropez, que destaca por su campanario de 1624 pintado de color ocre de Siena y es el emblema por excelencia de la ciudad. Su campanario es uno de los más bellos de todo el departamento. Alrededor de la iglesia hay un laberinto de callejuelas y placitas. Regreso a Niza. Cena y alojamiento.

DÍA 3º NIZA – Exc. Mónaco y Montecarlo
Desayuno y salida para hacer una excursión a Mónaco. El Principado está situado en una península de bordes escarpados que se adentra en el mar unos 800 metros. En Mónaco se distinguen cuatro pequeños centros: al sudoeste, el Viejo Mónaco, asentado sobre un promontorio de 65 metros de altura; en el centro, encontramos la zona comercial de La Condamina; al norte, el distrito turístico por excelencia, Montecarlo y en el extremo sudeste, Fontvielle, en terrenos ganados al mar. Haremos una visita panorámica, donde podremos contemplar la Fortaleza, el mayor atractivo de esta zona, construida en 1215 por los genoveses, cuando eran dueños de Mónaco, sobre cimientos de fortificaciones árabes. La Fortaleza, hogar de los príncipes, ha sido reconstruida con frecuencia, pero sin dotarla de características arquitectónicas destacables. La Catedral neorrománica, los edificios, villas y palacios privados, verdadera seña de identidad del Principado, el Casino de Montecarlo, inaugurado por Carlos III para evitar la quiebra del estado monegasco; el éxito del casino permitió décadas después abolir los impuestos. En la Belle Époque era habitual que los hombres dejaran astronómicas sumas de dinero en juegos y cortesanas. Otero era una de las más famosas y cotizadas de la alta sociedad. Retirada de los escenarios en 1910, se estableció en Niza, donde vivió hasta su muerte en 1965 totalmente arruinada y sola. Vivía de una pensión que le pasaba el Casino de Montecarlo en agradecimiento por los millones de francos que en él dejara, gracias al gran número de hombres que atraía con sus encantos. También pasaremos por La Condamine, donde se encuentra el famoso balneario. Regreso a Niza. Almuerzo y tarde libre. Cena y alojamiento.

DÍA 4º NIZA – MILÁN
Desayuno y salida hacia Milán. Llegada y almuerzo. Por la tarde, visita panorámica de la ciudad, donde podremos contemplar la Plaza del Duomo, donde se encuentra el Duomo de Milán, la catedral gótica más grande del mundo, cuya construcción empezó en 1386, el Teatro alla Scala, la Galería Vittorio Emmanuele II, una de las galerías italianas de la “belle époque”, construida en el siglo XIX para comunicar el Duomo y la Scala y, en poco tiempo, se convirtió en unos de los lugares más populares de Milán, el convento dominicano de Santa Maria delle Grazie, donde se exhibe la famosa pintura “La última Cena” de Leonardo da Vinci, la Basílica de San Ambrosio, una de las iglesias más hermosas de Milán, un edificio monumental con un estilo tardo-lombardo y románico que conserva una estructura de basílica cristiana que a su vez se basa en la arquitectura de la antigua Roma, el Castillo Sforza, que contiene tres museos municipales El centro tiene varias zonas peatonales atractivas donde se mezclan los estilos arquitectónicos, la grandeza de la Austria Imperial, la gracia del Renacimiento Italiano y el optimismo de la Belle Epoque, que crean un moderno y estiloso conjunto. Cena y alojamiento.

DÍA 5º MILÁN – Exc. Lago de Como y Lugano
Desayuno. Salida para hacer una excursión de día completo, con almuerzo al Lago de Como y Lugano. El lago de Como es el tercero más grande de Italia, después del Lago de Garda y el Lago Maggiore. Es un lago tranquilo y agradable rodeado de una colección de pequeños pueblos realmente deliciosos, pero, sin duda uno de los pueblos más bonitos es Bellagio, que tiene además una ubicación excepcional, justo en el punto en el que se unen los dos brazos inferiores del lago, que tiene una curiosa forma de Y invertida, lo que ofrece unas vistas fantásticas. Bellagio fue denominada “la Perla del Lago de Como” y ya era conocida durante el auge de Roma, no sólo por su belleza sino por su posición estratégica. En Bellagio podremos disfrutar del paseo marítimo, que se extiende desde el embarcadero hasta la Villa Melzi. Es un paseo muy bonito ya que en todo momento se contemplan unas espectaculares vistas del Lago Como. Hay varios miradores y bancos para descansar mientras se contemplan las vistas. En la parte alta está la basílica románica de San Giaccomo, en torno a la cual se desarrolla el pueblo. Además de sus pintorescas escalinatas y callejuelas pequeñas, empedradas y llenas de encanto, son famosas sus lujosas mansiones, destacando Villa Melzi y Villa Serbelloni, que enmarcan el pueblo y nos permiten apreciar cómo era la vida en el lago de los dueños de estas mansiones. Continuación a Lugano. Situado en una bahía en la orilla del norte del lago de Lugano, rodeado por varias montañas de panorama espectacular, es un fiel reflejo de la mezcla entre la cultura suiza y la italiana. A pesar de ser una ciudad pequeña, Lugano es el tercer centro financiero de Suiza y se demuestra con la cantidad de sedes bancarias que se ven en sus calles. La localidad alcanzó notoriedad gracias a la Colección Thyssen, que estuvo instalada en la mansión familiar de Villa Favorita desde los años 30. En el casco antiguo, cerrado al tráfico, se encuentra la Piazza della Riforma, rodeada por una gran arquitectura y estrechas callejuelas llenas de tiendas, sobre todo de grandes firmas de moda y relojes. Cuenta con plazas y arcadas de tipo sureño así como numerosos parques con plantas subtropicales, como el Parco Civico Ciani, situado junto al lago, con flora mediterránea y jardín de rosas. Los edificios religiosos más importantes son la Catedral San Lorenzo, con fachada al estilo lombardo, la Iglesia Santa Maria degli Angioli. Dicen los lugareños que Lugano tiene la “alegría y el romance de Italia, encerrado en un reloj de precisión suizo”. Regreso a Milán. Cena y alojamiento.

DÍA 6º MILAN – LAGO DE GARDA – VERONA – VENECIA
Desayuno y salida para hacer una excursión, con almuerzo, al Lago de Garda y Verona. El Lago de Garda, el más grande de Italia, tiene dos orillas bien distintas: la orilla izquierda perteneciente a la provincia de Brescia, con altas pendientes, y la orilla derecha, la de la provincia de Verona, caracterizada por poseer rocas y precipicios. El lago cuenta con ocho islas pequeñas y está rodeado de pueblos con mucho encanto y mucha historia como Salò, Gardone o Limone o Sirmione Visitaremos Sirmione, una península que se adentra en las aguas del lago conformando una visión casi medieval del mismo La Sirmio romana estaba situada en el interior y sólo el barrio de las villas daba al lago. En el siglo XIII, los señores Scaligeri de Verona la convirtieron en fortaleza para defender el Lago de Garda, y en 1405 fue conquistada por Venecia, que la gobernó hasta el siglo XVIII. En Sirmione destacamos la Rocca Scaligera, un castillo de murallas almenadas construido en el siglo XIII, que es uno de los lugares más interesante de la ciudad, Santa Maria Maggiore, del siglo XV, construida sobre un templo pagano, San Pietro in Mavino, la Grotte di Catullo, una enorme residencia romana construida en los siglos I a.C al I d.C. Continuación a Verona y visita panorámica de la ciudad, donde podremos contemplar El Arena deVerona, uno de los anfiteatros más importantes de la era romana y el mayor tras el Coliseo de Roma, con el que tiene un gran parecido, la Piazza delle Erbe, antiguo foro romano y la plaza más conocida de Verona, la Torre Dei Lamberti, construida entre los siglos XII y XV y que es el mirador de Verona con sus 84 metros de altura, y la Casa de Julieta, del siglo XIII. Continuación a Venecia (Mestre/Marghera). Cena y alojamiento.

DÍA 7º VENECIA – Exc. Lido de Venecia
Desayuno y traslado al troncheto. Vaporetto privado a San Marcos. Visita panorámica de esta inigualable ciudad, conocida como la Perla del Adriático, formada por 118 pequeñas islas con más de 400 puentes que las unen y forman un único territorio. En la visita podremos contemplar la Plaza de San Marcos, la Basílica de San Marcos, que es la principal iglesia de Venecia, una obra maestra de aire bizantino que atestigua las relaciones artísticas entre esta capital del Adriático y Constantinopla, el Campanile, al lado de la basílica, un magnífico campanario, de líneas puras, con prácticamente 100 metros de altura. El campanario original era del siglo XI, pero sufrió numerosos avatares, entre ellos un incendio en el siglo XV y los consabidos problemas de cimentación sobre el suelo de la laguna, por lo que la obra actual es de principios del siglo XX, el Palacio Ducal, el Puente de Los Suspiros, el Puente Rialto, etc. Almuerzo. Salida para hacer una excursión a la Isla Lido, Una isla de discreta sofisticación que mezcla el encanto de la Belle Époque, como lo demuestran hoteles como el Excelsior o el Des Bains, y el encanto de una elegante modernidad. Regreso a Venecia. Traslado al hotel. Cena y alojamiento.

DÍA 8º VENECIA Desayuno y FIN DEL VIAJE

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